Quito, Ecuador, 1986.
En 2020 gané el Premio Brasil con una escultura hecha con las cenizas de mis obras anteriores. Al jurado le pareció interesante saber de qué iba a ser capaz después de haber quemado mi producción anterior.
En pandemia, experimenté con psicodélicos en el marco de ceremonias chamánicas. Yopo, kambo, DMT, xanga, bufo, ayahuasca, mezcalina, hongos, salvia divinorum, loto azul. Fue demasiado para mi y tuve una emergencia espiritual (enloquecí).
Luego pasé tres años haciendo residencias en São Paulo: Pivô 2022, FAAP 2023 e Ybytu en 2024. Al final de esas residencias de trabajo material intenso me cansé de producir obras con las manos. Mi deseo desde entonces ha sido poder trabajar con mi palabra.
Cuando volví a Ecuador empecé un viaje por el país, llevando conmigo una escultura de un metro que representa un huevo. Se trata de una idea tonta llevada a serio.
Actualmente estoy creando mi propia editorial llamada Kiosko, para publicar trabajos que han encontrado en el formato de revista su canal de salida después de muchos años.


