Soy un artista visual de Quito, Ecuador. Estudié diseño gráfico e industrial, y poco después de graduarme de la escuela, dirigí mi atención hacia el arte.
Como pintor y como humano, me siento llamado por las consecuencias vibratorias de las relaciones humanas, con sus afectos, interferencias y los efectos de su movimiento. El uso de signos y la figura humana son recurrentes en mi trabajo, para esbozar lo inmaterial. Por un lado, los signos son el producto de la investigación sobre arquetipos gráficos, que avanzan como agujas, construyendo una red, tejiendo su cobertura.
En cuanto al elemento humano, es la evolución de una observación sigilosa de nuestra anatomía, capturada con las condiciones dramáticas y movimientos del cuerpo del Barroco; como una forma de representar lo no estático, las energías en tránsito que atraviesan la materialidad humana. Hay un ambiente místico en mi obra. Así, los paisajes se entrelazan en lo que mejor explico como una vibración, una metáfora para construir conciencia de la naturaleza y presentarse a sí misma.
Por último, he explorado cómo las perturbaciones sociales como el desplazamiento pueden mover nuestro ser personal y transformarnos. A través de sumergirme en mi experiencia personal y entender las fuerzas externas que determinan el movimiento y el confinamiento.
Actualmente vivo y trabajo en Berlín, Alemania.